Las mascarillas NanoCupper se han convertido en una excelente alternativa en reemplazo de las fabricadas con polipropileno, el cual no es degrabable y causa daños irreparables al medioambiente.
Después de dos años de pandemia, los chilenos hemos vuelto a retomar actividades fundamentales como el retorno a clases y a la actividad laboral presencial. Esto implica que debemos ser más cuidadosos frente a un posible contagio, sobre todo cuando las cifras superan los 20.000 casos reportados a diario.
Ante este escenario el uso de mascarillas es fundamental, sin embargo, debemos optar por una que sea realmente segura, pero que a la vez ayude a reducir el impacto ambiental que genera el desecho de estos elementos de protección. Se estima que con el nivel de movilidad actual de los chilenos el uso de mascarillas desechables alcanza a casi 30 millones diarios, según datos entregados por el Ministerio del Medio Ambiente en su página web. “Las mascarillas Nano Cupper son reutilizables y mantienen una actividad antimicrobiana, incluso, después de 50 lavados. Su efectividad comprobada es del 99,9%, por lo que garantizamos la protección de los usuarios durante ese tiempo, lo que además genera un impacto ambiental efectivamente reducido”, explica Diego Valer, gerente comercial de NanoCupper.
Estas mascarillas, que se pueden adquirir en www.nanocupper.cl, están certificadas bajo la norma europea UNE 0065, además, están validadas en la Unión Europea y cumplen con la ley chilena 21.342. “Nuestras mascarillas cuentan con dos capas con tratamientos especiales que permiten una acción sanitizante y antifluido y una capa interior con sistema de impregnación de nano partículas de cobre, que ayuda a la eliminación de hongos, bacterias y virus. Esto, junto al diseño y la calidad de los materiales, permiten brindar una protección respiratoria efectiva, confortable e higiénica”, señala el ejecutivo.
NanoCupper es una empresa chilena nacida en 2011 que se dedica al desarrollo de productos para el cuidado de la salud sobre la base de nanotecnología e innovación de punta, que utiliza al cobre como su principal elemento antimicrobiano. Gracias a su exitosa fórmula, en 2020 comenzaron su internacionalización, inicialmente en Estados Unidos y actualmente, comercializan sus productos en América y Europa, ya que cuentan con variados estudios microbiológicos bajo normas ISO, así como también certificaciones internacionales como la UNE 0065 de España y CWA 17553:2020 de la Comunidad Europea.
