
Taller gratuito de batucada llega a Osornopara formar una nueva comparsa juvenil
septiembre 3, 2026Con una activa y comprometida participación de estudiantes, docentes y asistentes de
la educación, la comunidad educativa de la Escuela Rural Walterio Meyer Rusca
desarrolló con éxito un simulacro de sismo-terremoto, instancia que permitió poner en
práctica los protocolos establecidos para responder de manera oportuna y organizada
ante una eventual emergencia.
La actividad fue coordinada en el marco del Plan Integral de Seguridad Escolar (PISE),
instrumento que orienta las acciones preventivas y de respuesta frente a distintos
escenarios de riesgo dentro de los establecimientos educacionales. Durante el ejercicio,
las diferentes comisiones de trabajo cumplieron las funciones asignadas, guiando a los
estudiantes hacia las zonas de resguardo, verificando las condiciones de seguridad y
evaluando los tiempos de respuesta y coordinación entre los distintos equipos.
El director subrogante del establecimiento, Matías Quezada, destacó la relevancia de
este tipo de actividades «para fortalecer las capacidades de reacción de toda la
comunidad educativa. La preparación permanente constituye una herramienta
fundamental para enfrentar adecuadamente situaciones de emergencia y resguardar
la integridad de las personas”.
Este simulacro, añadió Quezada, “permitió además reforzar la importancia de
mantener actualizados los protocolos y procedimientos contenidos en el PISE,
promoviendo una cultura preventiva que involucre a todos los integrantes de la
comunidad escolar. La preparación, el conocimiento de los procedimientos y el
trabajo coordinado resultan esenciales para actuar con seguridad y minimizar
riesgos frente a eventos naturales u otras situaciones que puedan afectar el
desarrollo normal de las actividades escolares”.
Asimismo, estas acciones entregan tranquilidad y confianza a las familias, al
evidenciar que los establecimientos educacionales cuentan con equipos preparados,
protocolos definidos y profesionales comprometidos con el cuidado y bienestar de los
estudiantes.
Una comunidad preparada es una comunidad más segura. Cada simulacro fortalece la
capacidad de respuesta, protege vidas y entrega confianza a las familias.



