
Ministerio CTCI abre convocatoria a Concurso de Fomento ala Vinculación Internacional al que podrán postularInstitutos Profesionales y Centros de Formación Técnica
septiembre 12, 2026
Comienza proceso de verificación y empadronamiento de empresas para ENADEL 2027
septiembre 12, 2026Por Erwin Moreira Silva
Hace treinta años, en muchos hogares chilenos estudiar era un proyecto de familia.
Aunque los padres no hubieran cursado estudios superiores, repetían: “Quiero que mis
hijos estudien para que tengan más oportunidades”. Cuando un joven ingresaba a una
carrera, simbólicamente lo acompañaba toda su familia.
Hoy Chile ofrece más instituciones, becas y alternativas formativas. Sin embargo, muchos
jóvenes no logran concluir sus estudios. Detrás de cada interrupción puede haber
dificultades económicas, responsabilidades de cuidado, problemas de salud mental o falta
de apoyo.
Esta realidad es especialmente visible en la provincia de Osorno. La ruralidad, las
distancias, el costo de los pasajes, los horarios del transporte y las brechas de
conectividad convierten el estudio en un desafío cotidiano. Una oportunidad educativa no
es real solo porque exista una sede o una beca: también debe permitir ingresar,
permanecer y titularse.
Surge entonces una pregunta incómoda: ¿cuándo estudiar dejó de ser un proyecto de
familia?
No se trata de idealizar el pasado ni de culpar a las familias actuales. Muchas enfrentan
largas jornadas laborales, inestabilidad económica y dificultades de crianza. Acompañar
tampoco exige dominar las materias. Significa preguntar, escuchar, valorar el esfuerzo y
permanecer cerca ante los obstáculos. Una mala calificación no define el futuro y pedir
ayuda no representa un fracaso.
Las instituciones de educación superior también debemos actuar antes. Mediante la
Vinculación con el Medio, los institutos profesionales y centros de formación técnica
pueden generar alianzas territoriales, escuelas para familias y acompañamiento
socioeducativo.
El Trabajo Social cumple una función estratégica: identifica barreras, fortalece redes y
articula respuestas entre estudiantes, familias e instituciones. También debemos
reconocer que la universidad no es el único camino valioso. Chile necesita técnicos y
profesionales que respondan a las necesidades de sus comunidades.
Recuperar la educación como proyecto familiar no significa regresar al pasado, sino
reconstruir una responsabilidad compartida. Antes de preguntar por qué un estudiante
abandonó, preguntémonos qué hicimos para ayudarlo a permanecer.
Cuando una familia cree, una escuela acompaña, una institución se compromete y el
territorio genera oportunidades, estudiar deja de ser solo la búsqueda de un título. Vuelve
a convertirse en un proyecto de vida, de familia y de comunidad.




