
OSORNO VUELVE A SONAR FUERTE EN EL DEPORTE: DOS CAMPEONATOS INTERNACIONALES EN DOS MESES
septiembre 21, 2026
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septiembre 21, 2026Por Alejandro Pérez, Socio, Office Head de Bain en Argentina y Líder de la práctica de Consumo y
Retail en Sudamérica
Durante años, hablar de bienestar parecía estar asociado principalmente a una elección personal,
como hacer ejercicio, comer mejor, dormir más o encontrar espacios para desconectarse. Hoy, esa
mirada está cambiando. La salud y el bienestar están adquiriendo un lugar central en las
decisiones de los consumidores chilenos, en un contexto donde el estrés y las exigencias de la vida
cotidiana obligan a repensar qué entendemos realmente por calidad de vida.
La última edición del estudio Consumer Pulse 2026 de Bain & Company, entrega un dato revelador:
el 40% de las personas en Chile declara haber experimentado niveles altos o extremos de estrés
durante los últimos tres meses. Más aún, salud y bienestar aparecen como la principal fuente de
estrés con un 59%, por encima incluso de las finanzas.
Los resultados también son interesantes porque muestran que el bienestar dejó de ser entendido
exclusivamente como la ausencia de enfermedad, involucrando el descanso, la salud mental, la
alimentación, la condición física y la posibilidad de sostener un equilibrio en medio de una rutina
cada vez más demandante.
Pero este consumidor no necesariamente busca grandes transformaciones, sino que soluciones
concretas, simples y cuyos beneficios pueda percibir. Es el llamado “inmediatista”, es decir,
alguien que valora resultados rápidos, elecciones sencillas y propuestas que entreguen un
beneficio tangible a su vida cotidiana.
Esta nueva tendencia impone un desafío y a la vez una oportunidad para las empresas. Ya no basta
con incorporar la palabra “bienestar” en una campaña o presentar un producto como saludable.
Los consumidores esperan propuestas capaces de aportar realmente a su calidad de vida.
En tiempos marcados por la incertidumbre económica y social, que la salud y el bienestar asomen
como una prioridad, revela un cambio profundo que no podemos pasar por alto. El consumidor
chileno ya no solo está comprando productos, sino que está tomando decisiones sobre cómo
quiere vivir.
Las compañías y marcas que sepan escuchar estas nuevas necesidades, traducirlas en soluciones
concretas y construir relaciones basadas en la confianza, serán las que logren conectar de manera
genuina con las personas y generar un valor sostenible en el tiempo.




